miércoles, 25 de febrero de 2026

Crónica "Vestigios de la dictadura y otras yerbas"

 


CRÓNICA 

                                                                        

         Vestigios de la dictadura y otras hierbas.

  Por Mónica Gómez

Escritora y agente cultural

Escribo esta crónica, difícil de hacer por requerir de voluntad y valor, en la confianza que será leída por los escritores y organizaciones culturales honestas y de calidad que aún subsisten a pesar de las adversidades del sistema.

Sucedió el 25 de marzo del 2025 en Santiago de Chile, exactamente a las cinco de la tarde de un martes, a treinta y cinco años posteriores al retorno de la democracia y luego de una dictadura de diecisiete años en el país.

La escribo con el propósito de mostrar que el retorno a la democracia en mi país no significó sólo el impacto de un cambio profundo que se reflejó en diversos aspectos de la vida   cotidiana y dónde en las calles de Santiago, se percibió una mezcla de esperanza entre los ciudadanos que buscaron reconstruir vínculos y redefinir sus roles en una sociedad que aún sanaba heridas. Sino que también hubo conductas de abuso y fraude con el fin de obtener beneficios y provechos ilícitos provocados por personas inescrupulosas (creo que la corrupción se lleva en el ADN de algunos seres humanos) qué utilizando las oportunidades sociales, políticas y la falta de control adecuado por parte de las autoridades, permitieron que actuaran.

Sé de muchas situaciones engañosas, aunque esta vez me referiré a una que afecta la confianza y credulidad de muchas personas hacia la sede en Chile de una institución con prestigio internacional y fundada en 1921 con los propósitos de promover la cooperación hacia escritores y luchar por la libertad de expresión y la defensa de aquellos perseguidos y encarcelados y que durante años tuvo escritores tan consagrados con el Novel de John Galsworthy en 1932 y el de Mario Vargas Llosa en el 2010.

El tema para tratar es una situación que involucra en el fondo una forma de corrupción, definida esta  como el uso indebido del poder o la autoridad, conferidos en el ámbito público o privado, para obtener beneficios personales o de terceros, transgrediendo leyes, normas morales y principios de integridad y que representa una ruptura de las confianzas y una desviación del fin común, violando derechos humanos: esta vez con actuaciones de engaños y amedrentamiento hacia quienes no aceptan ni se someten a estas “reglas”.

  Y la relataré porque silenciarla no es digno y es hacerse cómplice de la falsedad tan común en organizaciones que ofrecen a cambio de dinero (por supuesto, y he ahí el mayor grado de la corrupción) prebendas y títulos que no se cumplirán…engañando y contraviniendo actos que son un atentado contra los estatutos reales de la institución matriz.

E implicara gravedad de acción en contra de los derechos de los socios de la sede de Chile, algunos de ellos verdaderos profesionales de la escritura.

Aclaro, que tomo la voz de varios escritores, quienes realmente poseemos el oficio de escribir no sólo por autonombrarnos así, o porque entreguemos a una cantidad de dinero anual de inscripción a una institución que sin tener la capacidad para formar o  dar ese título se aprovecha de aquellos que desconociendo que el camino del escritor no es fácil, que no se adquiere si no es por un trabajo muy largo y serio  del dominio de la redacción, los géneros literarios, la experiencia vivida, el conocimientos de otras culturas además de la del propio país, la publicación de un mínimo de  tres libros por editoriales con un consejo editorial de escritores reconocidos y dedicar una vida al oficio de escribir -a pesar de las vicisitudes- y de trabajar a veces en otras acciones,  con el único propósito de sobrevivir y así dedicarnos a nuestra pasión de escribir.

Eso es ser un escritor y no aquellos “los otros” que deambulan en lugares sin control y a quienes  algunas organizaciones les ofrecen un título a costa de poco trabajo, poca plata y servilismo incondicional.

Conozco del medio literario por - anteriormente - haber ejercido mis profesiones del periodismo y la literatura en México en mi calidad de periodista y escritora chilena en el país del norte durante veinte años, y luego la literatura y la gestión cultural desde hace veintiún años a la fecha durante mi regreso a Chile, mi país natal.                                    

Y me referiré a la acción concreta de unos individuos enquistados en instituciones democráticas- como debe haber muchos- que mintiendo y usando informaciones fraudulentas y recursos carentes de falta de comprobación - anquilosados por la endémica corrupción - usan y abusan, aún con acciones de amedrentamiento en contra de los escritores legítimos que un día han ingresado a estas instituciones con el propósito de hacerse participes de una causa noble, y que se vieron defraudados y sin derecho a la denuncia – en este caso a la que me refiero con sede en Chile, la cual  lucra con el nombre y prestigio de una ONG Internacional-.

Manifiesto primero que todo que soy socia de la organización a la que me referiré, desde hace varios años y que al ingresar fue en el convencimiento de asumir el compromiso de ejercer un voluntariado a favor de hacer cumplir con los deberes de rescatar, defender y luchar contra la censura, la mordaza y la represión que afecta a los literatos a nivel mundial; manteniendo hacia esta sede una actitud responsable como profesional de las letras y agente de la cultura – ambas certificadas en México y en Chile-, con mis cuotas como socia al día; la colaboración de integrar nuevos socios y la donación voluntaria de proyectos culturales.

 

Aunque sucedió tras observar diversas acciones cuestionables de la sede Chile, resultaba evidente que la organización se encontraba afectada por prácticas que distorsionaban su funcionamiento legítimo. Entre las irregularidades detectadas, destacaba la manipulación en la conformación de los directorios y los cargos vinculados a difusión y comunicaciones asignados a personas cuyo objetivo era impedir que el material difundido fuera valioso, frenando así la transparencia y el flujo de información genuina de los socios dentro de la entidad.

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Además, de la selección de determinados dirigentes que se realizaba mediante mecanismos distantes de los principios democráticos, donde predominaban prácticas como el favoritismo, la asignación basada en relaciones personales y la falta de transparencia para acceder a cargos de responsabilidad.

Concluyendo en actitudes y comportamientos, que lejos de fortalecer la institución, contribuían a perpetuar formas de corrupción interna, socavando la confianza y el propósito original de la organización.

Situaciones por la que muchos escritores profesionales renunciaron y otros permanecimos con la esperanza que esto cambiara; pero no sucedió, empeoró.

Prueba de ello…, acaeció que por solicitud del vicepresidente de la sede en Chile actualmente presidente de la Comisión Internacional de Escritoras y Escritores por la Paz de la organización, (ampuloso nombre) fui convocada a una reunión privada y presencial con él, en lo que pensé sería un momento de corregir y fortalecer actividades.

 Pero no lo fue.

El asunto de la citación era la orden que me exigía – de forma amenazante- que yo no hablara ni realizara ningún comentario, como lo habían efectuado antes doce socios renunciados -escritores conocidos y respetables- quienes debieron abandonar la sede por haber manifestado sus opiniones y no estar de acuerdo con las condiciones arbitrarias de la presidenta y vicepresidente de la sede.

Y la reunión se efectuó en mi domicilio particular al no tener esta organización un lugar propio.

Al entender el vicepresidente que yo no renunciaría a pesar de su acción de matonaje, insistió en este asunto varias veces y en tono prepotente me demandó no participar activamente más debido a que yo me había manifestado, también como los renunciados, no estar de acuerdo con la forma de dirigir la organización.

A lo que respondí que de ninguna manera aceptaba órdenes que contravenían mis principios y menos el de silenciarme y hacerme cómplice de acciones autoritarias e injustas.

Hasta ahí todo se trataba de censura y amedrentamiento, un enviado a amonestar y amenazar por orden de la presidente, nada más que sorpresivamente se sintió el ruido de una grabadora que se apagaba y una luz roja señal de stop se notó en el bolso semiabierto que traía el vicepresidente en su hombro izquierdo y en forma oculta, ESCONDIDO (como en las peores épocas de la dictadura), considerando que el delito de grabación oculta consiste en captar, grabar, filmar o fotografiar conversaciones, sonidos o imágenes de carácter privado sin consentimiento del titular, vulnerando su intimidad en recintos no públicos (ej. domicilio, baños). En Chile, está sancionado en los artículos 161-A y 161-C del Código Penal, con penas de prisión que pueden ir de 61 días a 3 años, además de multas. 

Y la reunión terminó, sorprendido el personaje y al darse cuenta qué su grabadora había quedado al descubierto, se retiró rápidamente.

A partir de ese momento, la negatividad hacia mí del vicepresidente y la presidente de la institución fue la de excluirme de todas las actividades y eliminar mi participación en el WhatsApp grupal de socios- a pesar del reclamo de varios de ellos.-.

Sé que no es fácil vivir en continua resistencia contra las exigencias de la complicidad que nos pide la suciedad de ciertas causas, indudablemente se crean muchos enemigos.

A pesar de ello es mi convicción en la vida como mujer escritora, luchar contra la injusticia y la violencia de todo tipo (aún de las más enmascaradas y solapadas).

Concluyo que al no tener la sede de esta organización una supervisión anual  por parte de las autoridades calificadas internacionales, que al parecer les interesa principalmente la cantidad de socios que paguen una anualidad - parte de los fondos se  envían a la sede central y la otra se  queda en  las sedes nacionales y nadie sabe dónde se van estos fondos y quizás de qué forma, (nunca me quedó claro) - estos hechos se repetirán y los escritores-socios verdaderos renunciaran, ya que seguirá siendo estos lugares únicamente de participación para aquellos aficionados que acepten lo inaceptable y estén dispuestos (según los parámetros dominantes) a la obediencia ciega y humillante.

Sé que en este mundo que nos tocó vivir no hay una justicia real y sólo nos queda el derecho a la denuncia social (las autoridades no lo considerarán y los corruptos la negarán) por lo que generalmente la deberemos ejercer a nivel de las redes, de nuestros blogs privados que produzcan confianza y en algunos periódicos a los que les preocupa la verdad con el derecho de que toda información auténtica debe ser publicable.

 

 

 

 


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