CRÓNICA
Vestigios de la dictadura y otras
hierbas.
Por Mónica Gómez
Escritora y
agente cultural
Escribo esta crónica, difícil de hacer
por requerir de voluntad y valor, en la confianza que será leída por los
escritores y organizaciones culturales honestas y de calidad que aún subsisten
a pesar de las adversidades del sistema.
Sucedió el 25 de marzo del 2025 en
Santiago de Chile, exactamente a las cinco de la tarde de un martes, a treinta
y cinco años posteriores al retorno de la democracia y luego de una dictadura
de diecisiete años en el país.
La escribo con el propósito de mostrar
que el retorno a la democracia en mi país no significó sólo el impacto de un
cambio profundo que se reflejó en diversos aspectos de la vida cotidiana y dónde en las calles de Santiago,
se percibió una mezcla de esperanza entre los ciudadanos que buscaron
reconstruir vínculos y redefinir sus roles en una sociedad que aún sanaba
heridas. Sino que también hubo conductas de abuso y fraude con el fin de
obtener beneficios y provechos ilícitos provocados por personas inescrupulosas
(creo que la corrupción se lleva en el ADN de algunos seres humanos) qué
utilizando las oportunidades sociales, políticas y la falta de control adecuado
por parte de las autoridades, permitieron que actuaran.
Sé de muchas situaciones engañosas,
aunque esta vez me referiré a una que afecta la confianza y credulidad de muchas
personas hacia la sede en Chile de una institución con prestigio internacional
y fundada en 1921 con los propósitos de promover la cooperación hacia escritores
y luchar por la libertad de expresión y la defensa de aquellos perseguidos y
encarcelados y que durante años tuvo escritores tan consagrados con el Novel de
John Galsworthy en 1932 y el de Mario Vargas Llosa en el 2010.
El tema para tratar es una situación que
involucra en el fondo una forma de corrupción, definida esta como el uso indebido del poder o la autoridad, conferidos en el ámbito
público o privado, para obtener beneficios personales o de terceros,
transgrediendo leyes, normas morales y principios de integridad y que representa
una ruptura de las confianzas y una desviación del fin común, violando derechos
humanos: esta vez con actuaciones de engaños y amedrentamiento hacia quienes no
aceptan ni se someten a estas “reglas”.
Y
la relataré porque silenciarla no es digno y es hacerse cómplice de la falsedad
tan común en organizaciones que ofrecen a cambio de dinero (por supuesto, y he
ahí el mayor grado de la corrupción) prebendas y títulos que no se cumplirán…engañando
y contraviniendo actos que son un atentado contra los estatutos reales de la institución
matriz.
E implicara gravedad de acción en contra
de los derechos de los socios de la sede de Chile, algunos de ellos verdaderos
profesionales de la escritura.
Aclaro, que tomo la voz de varios escritores,
quienes realmente poseemos el oficio de escribir no sólo por autonombrarnos así,
o porque entreguemos a una cantidad de dinero anual de inscripción a una
institución que sin tener la capacidad para formar o dar ese título se aprovecha de aquellos que
desconociendo que el camino del escritor no es fácil, que no se adquiere si no es
por un trabajo muy largo y serio del dominio
de la redacción, los géneros literarios, la experiencia vivida, el
conocimientos de otras culturas además de la del propio país, la publicación de
un mínimo de tres libros por editoriales
con un consejo editorial de escritores reconocidos y dedicar una vida al oficio
de escribir -a pesar de las vicisitudes- y de trabajar a veces en otras acciones,
con el único propósito de sobrevivir y
así dedicarnos a nuestra pasión de escribir.
Eso es ser un escritor y no aquellos “los
otros” que deambulan en lugares sin control y a quienes algunas organizaciones les ofrecen un
título a costa de poco trabajo, poca plata y servilismo incondicional.
Conozco del medio literario por - anteriormente
- haber ejercido mis profesiones del periodismo y la literatura en México en mi
calidad de periodista y escritora chilena en el país del norte durante veinte
años, y luego la literatura y la gestión cultural desde hace veintiún años a la
fecha durante mi regreso a Chile, mi país natal.
Y me referiré a la acción concreta de unos
individuos enquistados en instituciones democráticas- como debe haber muchos- que
mintiendo y usando informaciones fraudulentas y recursos carentes de falta de
comprobación - anquilosados por la endémica corrupción - usan y abusan, aún con
acciones de amedrentamiento en contra de los escritores legítimos que un día han
ingresado a estas instituciones con el propósito de hacerse participes de una
causa noble, y que se vieron defraudados y sin derecho a la denuncia – en este
caso a la que me refiero con sede en Chile, la cual lucra con el nombre y prestigio de una ONG
Internacional-.
Manifiesto primero que todo que soy
socia de la organización a la que me referiré, desde hace varios años y que al ingresar
fue en el convencimiento de asumir el compromiso de ejercer un voluntariado a
favor de hacer cumplir con los deberes de rescatar, defender y luchar contra la
censura, la mordaza y la represión que afecta a los literatos a nivel mundial; manteniendo
hacia esta sede una actitud responsable como profesional de las letras y agente
de la cultura – ambas certificadas en México y en Chile-, con mis cuotas como socia
al día; la colaboración de integrar nuevos socios y la donación voluntaria de
proyectos culturales.
Aunque
sucedió tras observar diversas acciones cuestionables de la sede Chile, resultaba
evidente que la organización se encontraba afectada por prácticas que
distorsionaban su funcionamiento legítimo. Entre las irregularidades
detectadas, destacaba la manipulación en la conformación de los directorios y los
cargos vinculados a difusión y comunicaciones asignados a personas cuyo
objetivo era impedir que el material difundido fuera valioso, frenando así la
transparencia y el flujo de información genuina de los socios dentro de la
entidad.
.
Además,
de la selección de determinados dirigentes que se realizaba mediante mecanismos
distantes de los principios democráticos, donde predominaban prácticas como el
favoritismo, la asignación basada en relaciones personales y la falta de
transparencia para acceder a cargos de responsabilidad.
Concluyendo
en actitudes y comportamientos, que lejos de fortalecer la institución,
contribuían a perpetuar formas de corrupción interna, socavando la confianza y
el propósito original de la organización.
Situaciones
por la que muchos escritores profesionales renunciaron y otros permanecimos con
la esperanza que esto cambiara; pero no sucedió, empeoró.
Prueba
de ello…, acaeció que por solicitud del vicepresidente de la sede en Chile
actualmente presidente de la Comisión Internacional de Escritoras y Escritores
por la Paz de la organización, (ampuloso nombre) fui convocada a una reunión
privada y presencial con él, en lo que pensé sería un momento de corregir y
fortalecer actividades.
Pero
no lo fue.
El asunto de la citación era la orden
que me exigía – de forma amenazante- que yo no hablara ni realizara
ningún comentario, como lo habían efectuado antes doce socios renunciados
-escritores conocidos y respetables- quienes debieron abandonar la sede por haber
manifestado sus opiniones y no estar de acuerdo con las condiciones arbitrarias
de la presidenta y vicepresidente de la sede.
Y la reunión se efectuó en mi domicilio
particular al no tener esta organización un lugar propio.
Al entender el vicepresidente que yo no renunciaría
a pesar de su acción de matonaje, insistió en este asunto varias veces y en
tono prepotente me demandó no participar activamente más debido a que yo me
había manifestado, también como los renunciados, no estar de acuerdo con la
forma de dirigir la organización.
A lo que respondí que de ninguna manera
aceptaba órdenes que contravenían mis principios y menos el de silenciarme y
hacerme cómplice de acciones autoritarias e injustas.
Hasta ahí todo se trataba de censura y amedrentamiento,
un enviado a amonestar y amenazar por orden de la presidente, nada más que
sorpresivamente se sintió el ruido de una grabadora que se apagaba y una luz
roja señal de stop se notó en el bolso semiabierto que traía el vicepresidente
en su hombro izquierdo y en forma oculta, ESCONDIDO (como en las peores épocas
de la dictadura), considerando que el delito de grabación oculta consiste
en captar, grabar, filmar o fotografiar conversaciones, sonidos o imágenes de
carácter privado sin consentimiento del titular, vulnerando su intimidad en
recintos no públicos (ej. domicilio, baños). En Chile, está sancionado en los
artículos 161-A y 161-C del Código Penal, con penas de prisión que pueden ir de
61 días a 3 años, además de multas.
Y la reunión terminó, sorprendido el
personaje y al darse cuenta qué su grabadora había quedado al descubierto, se
retiró rápidamente.
A partir de ese momento, la negatividad
hacia mí del vicepresidente y la presidente de la institución fue la de
excluirme de todas las actividades y eliminar mi participación en el WhatsApp
grupal de socios- a pesar del reclamo de varios de ellos.-.
Sé que no es fácil vivir en continua
resistencia contra las exigencias de la complicidad que nos pide la suciedad de
ciertas causas, indudablemente se crean muchos enemigos.
A pesar de ello es mi convicción en la
vida como mujer escritora, luchar contra la injusticia y la violencia de todo
tipo (aún de las más enmascaradas y solapadas).
Concluyo que al no tener la sede de esta
organización una supervisión anual por
parte de las autoridades calificadas internacionales, que al parecer les
interesa principalmente la cantidad de socios que paguen una anualidad - parte
de los fondos se envían a la sede
central y la otra se queda en las sedes nacionales y nadie sabe dónde se van
estos fondos y quizás de qué forma, (nunca me quedó claro) - estos hechos se
repetirán y los escritores-socios verdaderos renunciaran, ya que seguirá siendo
estos lugares únicamente de participación para aquellos aficionados que acepten
lo inaceptable y estén dispuestos (según los parámetros dominantes) a la
obediencia ciega y humillante.
Sé que en este mundo que nos tocó vivir
no hay una justicia real y sólo nos queda el derecho a la denuncia social (las
autoridades no lo considerarán y los corruptos la negarán) por lo que
generalmente la deberemos ejercer a nivel de las redes, de nuestros blogs
privados que produzcan confianza y en algunos periódicos a los que les preocupa
la verdad con el derecho de que toda información auténtica debe ser publicable.
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