La
Desalmada
La mujer era mala.
Siempre buscaron las razones de esa maldad.
Quizás era su
alcoholismo, o su gen hereditario por varias generaciones, o la respuesta de ira cruel al rechazo que provocaba su presencia.
Hasta la locura.
Aunque nada descubría la raíz de su perversidad.
Finalmente, la epifanía de una vidente lo reveló.
La razón de esa maldad era mística.
Ese ser no había sido concebido por voluntad divina, sino como producto de la gestación artificial de una decisión humana.
Por lo que la mujer- un engendro- no poseía alma.

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