Comentario de Mónica Gómez
En la escritura que apreciamos en este cuento titulado “El fabricante de ilusiones” de Jorge Aldunate, pareciera indicarse una búsqueda del ser y su estar, en una necesidad por crear o recrear la apariencia falsa de un mundo inexistente. Vemos en este relato, un intento del narrador por interpretarse a sí mismo dentro de la desorientación e irrealidad que le otorga el ambiente que lo rodea, personajes que al ser imaginarios no los moja la lluvia que cae sobre ellos ni el periódico que uno de ellos lee, porque en la imaginación el narrador se convierte en un pequeño Dios creador omnipotente que maneja los hilos de la otra irrealidad creada y para él no hay imposibles, todo es posible- la magnífica arma del arte- así, se produce una dicotomía entre el hacer imaginación de este Dios creador y el narrador o “ fabricante de ilusiones” como dice su autor Jorge Aldunate, triunfando el primero quien con su poder omnipotente elimina al escritor porque – según esta premisa - todo es irreal incluso la realidad misma. La frase " el escritor es un pequeño Dios” célebre declaración del poeta chileno Vicente Huidobro, resume su idea de que el escritor no debe imitar la naturaleza, sino crear con sus palabras mundos nuevos y originales, actuando como un creador independiente. La imaginación de Aldunate va más allá de lo convencionalmente aceptado como realidad, cuestiona, y crea otro universo dentro del cuento, donde con sus palabras anula la realidad exterior y crea otra realidad, autónoma y generada por la mente del artista.
Mónica Gómez
Escritora y agente cultural
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